sábado, 6 de enero de 2018

Cueto Fontún

Ubiña se resiste y viendo la meteo para hoy, optamos por acercarnos hasta Fontún de la Tercia ya que dan bastante mejor tiempo y desde aquí ascender al Pico Machacado o Fontún.

Aparcamos en el pueblo y junto a la fuente, existe un cartel marcando la ruta del Cueto Fontún. Cruzamos el puente que hay junto al cartel para tomar una cómoda pista en dirección al collado de Gete que nos conduce hasta una instalación ganadera, en la cuál nos desviaremos en dirección a la Peña el Gallo donde pasaremos muy cerca de impresionante pared vertical de ésta peña y de la Pirámide Central del Fontún.


Por senderos bien marcados, llegaremos a La Carva, donde a pesar de ver cerca las paredes que conducen a la cima del Fontún, nos espera una larga canal herbosa que nos conduce hasta un collado donde poder hacer una parada y disfrutar de las vistas, aunque nosotros esto último nos lo saltamos, ya que estaba levantando la niebla y no podíamos ver nada más allá del collado de Gete.


Desde aquí, apenas unos minutos de ascenso por una ladera para enlazar con la arista cimera y llegar a la cima del Cueto Fontún.
 

Nos da tiempo a hacernos unas fotos antes de que la niebla cubra toda la zona de la cima otra vez. La idea desde aquí era ir hacia la cima del pico Machamedio, pero con la niebla metida y la roca mojada al igual que en Ubiña la Pequeña, pero tenemos que desistir y volver a bajar por el mismo camino por el que hemos ascendido.


Un mapa de la ruta
  

Puedes descargar el track de la ruta pinchando en el siguiente icono:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/cueto-fontun-desde-fontun-de-la-tercia-21893163

Peña Ubiña la Pequeña

Volvemos del Desfiladero de las Xanas y al llegar al refugio a Torrebarrio sigue lloviendo. Consultamos la meteo para el día siguiente y las posibilidades que tenemos por la zona para poder decidir que hacer finalmente.

Parece que la previsión ha mejorado algo con respecto a la mañana, pero no mucho. Al menos no dan agua hasta la noche y el viento parece que no va a ser muy fuerte por lo que nos decantamos por ir a Ubiña la Pequeña.

Con las mochilas llenas de material, ya que no sabemos lo que nos vamos a encontrar allí, comenzamos a caminar por los caminos llenos de barro. Caminos que al poco se convierten en senderos entre las praderías que van discurriendo muy cerca de la base de la pared sur-suroeste de Peña Ubiña y quenos conducen hacia el collado El Ronzón. En este tramo ya comienza a aparecer algún que otro nevero, pero aunque por momentos parecen que están duros y que se puede caminar por ellos sin hundirse, segundos después al hundirse hasta la rodilla en ocasiones nos devuelve a la realidad. Si que es verdad que a medida que vamos ganando altitud, la nieve va estando más compacta, dura y se ve algo más, aunque se puede evitar pisarla ya que son neveros aislados.


Desde hace rato, la niebla lo vuelve a cubrir todo y domina el entorno, pero a pesar de ello, en las cercanías del collado El Ronzón aparece ante nosotros por primera vez en lo que va de día Peña Ubiña la Pequeña e incluso parece que va a despejar. La alegría se desvanece pronto ya que apenas unos minutos más tarde, la niebla vuelve a cubrir todo con su manto blanco, devolviendonos a la realidad de golpe.

No tardamos en llegar a El Ronzón, y justo en la mole rocosa que hay en el centro del collado, aprovechamos para utilizarlo de parapeto. Momento para abrigarse y beber un poco de té caliente. Desde aquí apenas nos quedan unos metros para la cima. Proseguimos hacia el pico Solmicho (1998m), para franquearlo cerca de su cima y llegar a la Collada Solmicho

Por delante nuestro, una ladera por la que los senderos van discurriendo hacia el Alto de Rosapero y en los que de vez en cuando aparecen pequeños neveros aislados. El viento ha comenzado a soplar con fuerza y la niebla cala como si estuviese lloviendo. Estamos cerca de la cima asique optamos por continuar, pero un resalte de roca mojada y con una buena caída al lado hace que retrocedamos unos metros para tomar otra canal que hemos visto en la subida. Salimos por delante del resalte que nos bloqueaba el paso y problema resuelto. Pero, tras unas viras de roca mojada llegamos a un tramo de cresta aérea con bastante patio y que, al igual que el resto de la roca se encuentra mojada y las ráfagas de viento han aumentado notablemente. Por eso, a escasos 100m de distancia de la cima tomamos la decisión de no trepar por la roca y comenzar el descenso hacia el collado. Metros con algún que otro destrepe por roca en los que hay que tener especial cuidado ya que, preciasamente en estos lugares es en lo que una caída no sería el mejor sitio. Pero con paciencia volvemos sin ningún problema hasta la Collada Solmicho, desde donde descenderemos casi sin parar ya hasta las cercanías de Torrebario.


Como si el tiempo se riese de nosotros, llegando ya casi al pueblo, comienzan a salir algunos rayos de sol de entre la niebla, pero recaen sobre todo encima de Torrebarrio mientras que la niebla parece seguirnos ya que según vamos andando viene detrás nuestro cubriendose cada vez más la montaña.


Antes de llegar al pueblo, aprovechamos para mirar la meteo nuevamente, ya que tenemos noche reservada en el Meicín, pero no queremos ir hasta allí para pillar condiciones como las de hoy en las que hay que tener cuidado con la roca y los pasos expuestos que en verano no implicarían complicación alguna. Todas las páginas que miramos dicen que el tiempo empeora, bajan las temperaturas y en Ubiña dan rachas de viento de hasta 90km/h, por lo que optamo por avisar al refugio de que no vamos a ir y quedarnos otra noche aquí, y así poder hacer algo de vuelta a casa en alguna zona que den buen tiempo, o al menos que no llueva.

Desfiladero de Las Xanas (Asturias)

Nos desplazamos hasta la localidad leonesa de Torrebarrio, donde dormiremos en el refugio que tiene la Federación Gallega allí, con la intención de hacer algo por la zona de peña Ubiña, pero parece que esta cima se nos resiste.

Lleva lloviendo todo el día y no tiene pinta de parar, asique tras mirar alternativas, optamos por cruzar el puerto Ventana e ir hacia la vertiente asturiana. 

Llegamos a Proaza, donde paramos a tomar un café y que impredecible es el tiempo en montaña... en esta vertiente hace 20grados, sol y nada de agua, asique perfecto para disfrutar del Desfiladero de las Xanas.
 
 
 
 

Tras un bonito paseo, llegamos hasta la iglesia de S. Antonio, a las afueras de Pedroveya. Aquí la ruta finaliza y hay dos opciones, una desandar el desfiladero por el que hemos venido, y la otra, la que ya conocemos y siempre hacemos en esta zona, es continuar hasta Pedroveya, para atravesarlo y tomar un camino que nos conduce al pueblo de al lado: Dosando.

Al salir de Dosango, continuamos unos metros por la carretera, para al poco enlazar con otro PR, la ruta Valdolayés.


Al final, el "plan b" no estuvo nada mal y por lo menos pudimos caminar por el monte sin mojarnos nada. De vuelta a Torrebarrio, aprovechamos para parar en la zona de Teverga para ver los entornos de Cueva Huerta. Pero con la llegada al puerto de Ventana y cambiar de vertiente vuelve también el mal tiempo y el agua.

martes, 26 de diciembre de 2017

Organistas por Campoo. Tres picos, tres tubos.

Seguimos optando por Campoo como la mejor zona para poder esquiar estos días, a espera de las nevadas de los próximos días. Aunque es sábado y hace buen tiempo, no hay mucha gente por la estación, por lo que no hay problemas de aparcamiento.

Nos equipamos, preparamos el material y a foquear. Primer destino del día, el Cornón, donde, en su cima secundaria nos encontramos con más de una veintena de personas... Se nota que es un buen día y que es de los pocos sitios donde se puede disfrutar de la continuidad y condiciones favorables para poder esquiar. Comenzamos el ritual de quitar las pieles, apretar las botas, ponerse los esquis y para abajo. Para calentar, vamos directos a la canal que está en la pala este del pico Cornón para llegar hasta la parte media de la gran hoya que se forma entre el pico Cornón y el Bóveda.


Con la emoción en el cuerpo, breve parada para reponer fuerzas y para arriba de nuevo. Ahora toca la cima del pico Bóveda. Tras la foto de rigor en la cima e inspeccionar la salida de las canales de la cara norte, descendemos hasta el collado cimero, donde en esta ocasión cambiamos de vertiente y decidimos asomarnos para Cuenca Cre, para descender por esa canal marcada entre los farallones rocosos que se ve desde la carretera y que siempre decíamos que teníamos que bajar por ella pero que siempre se quedaba en palabras.


Encontramos el comienzo del tubo y a por el vamos. La nieve está bastante bien, aunque en los sombríos encontramos zonas bastante duras pero que no impiden que descendamos por este impresionante tubo disfrutando como niños pequeños. Es una bajada larga, y en la que vamos encontrado de todo, zonas con mayor pendiente pero más amplias, otras de menor inclinación pero bastante más estrechas, zonas cn bloques de piedras,... Cuando llegamos abajo, un sentimiento de felicidad y la adrenalina dominan nuestras mentes.


Con este subidón encima, vamos a por otra subida más. Es turno ahora de subir hasta la cima del Cueto de la Horcada, que se hace desear, ya que a pesar de ver los últimos metros de ascenso, parecían no terminarse nunca... pero al final llegamos a la cima, y tras unos metros de descenso por la larga pala de "La Tabla", llegamos al comienzo del que va a ser el último tubo del día.

Buen día de esquí sin lugar a dudas, buena nieve, buena compañía, buen día y muy buenas bajadas... Al final, 3 cimas y tres tubos.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Pico Bóveda skimo

Visto como ha empezado la temporada y que ayer la zona de Campoo no estaba del todo mal, decidimos volver nuevamente aquí para seguir acumulando descensos en las piernas y aprovechar los días de buen tiempo.

Llegamos pronto al parking pero, a diferencia de ayer, a pesar de ser más pronto, hace bastante más calor y la nieve no está tan dura, asique tenemos el buen tiempo asegurado.

Tras preparar todo el equipo, nos acercamos a la nieve donde comenzamos a foquear y no tardaremos mucho en empezar a sudar debido al calor que hace en todo el valle.
A pesar de los calores, no tardamos en llegar a las cercanías de la cima del pico Cornón, donde quitamos las pieles y nos preparamos para descender por la canal que hay entre dos pequeños espolones rocosos que salen de entre la nieve.
Terminada la primera bajada, nos preparamos para la siguiente subida, esta vez cambiando de orientación para terminar coronando la cima del pico Bóveda.
Ahora viene lo bueno, una nueva bajada al valle, donde, nos encontramos con los máquinas de Cervera y subimos con ellos nuevamente hasta el pico Bóveda. Nueva transición y para abajo otra vez, ellos se quedan en el valle para seguir foqueando mientras que nosotros enlazamos el descenso hasta las pistas de la estación para llegar nuevamente al parking y dar por concluida una nueva jornada de travesía con unas condiciones impresionantes para la época en la que nos encontramos en una de las mejores compañías sin lugar a dudas.