miércoles, 10 de octubre de 2018

Espigüete 4 caras


El frescor de la noche en la cara, hace que nos despertemos antes de que suenen las alarmas. Son las 3.50 de la mañana y fuera hace unos 6º. Al hormigueo en el estomago se le suman las dudas por el tiempo, ¿pantalón corto o largo, plumas o cortavientos? Finalmente optamos por salir de largo y luego ya veremos.

Tomamos la pista que va hacia Mazobres, donde, a los pocos minutos de comenzar se nos une un nuevo compañero de ruta, al que bautizaremos como “Sultán”, un joven mastín que no sabe dónde se ha metido…
Tras apenas un kilómetro, tomamos el sendero que nos conduce a las cercanías del refugio. El sudor comienza a aparecer así que paramos a quitar algo de ropa antes de adentrarnos en la pedrera de la cara Noreste. Una gran diagonal por llambrias y placas de caliza nos conducen hasta la salida de la chimenea por la que se asciende en invierno y, desde aquí, ya solamente nos queda ascender en zigzag por pequeñas terrazas herbosas para llegar la cima Este. Tan solo diez minutos después, llegamos al vértice geodésico. Faltan pocos minutos para que sean las 6:30 de la mañana y tras poco más de 2h hacemos la primera cima del día.

 
Apenas hemos hecho fotos y no paramos mucho en la cima, toca comenzar a bajar para ir a por la siguiente cara. La idea inicial era bajar por la cara norte, pero sigue siendo de noche, por lo que optamos por bajar por la Canal Suroeste para volver a subir por la Pedrera Su y dejar la cara Norte para hacerla a la luz del día.

No tardamos en tomar el sendero de tierra que nos hace bajar rápido hasta las zonas de cortados de roca, con algún que otro destrepe pero que no suponen gran problema. Toca hacer una travesía por terrazas de roca, fácil pero expuesto. La terraza apenas llega al medio metro de anchura, y la pared desploma por encima de ésta, pero se supera sin complicaciones. Un paso entretenido y bonito, pero que a la luz del frontal iluminando hacia valle, transmite la sensación de que la terraza es más estrecha y complicada de lo que realmente lo es.  Al otro lado de la terraza, aparecen los hitos de la Pedrera Sur que, a la luz de la luna parece que los pies retroceden menos en el ascenso que al hacerlo de día cuando parece no terminarse la pedrera.


Una hora después de haber comenzado a descender de la cima, y aun de noche, llegamos nuevamente al vértice. El viento suena con fuerza, en esta ocasión tampoco paramos mucho en la cima más allá de lo que nos lleva hacer algunas fotos.


Seguimos el camino, y ahora sí descendemos por el Corredor Norte. Enseguida llegamos al estrechamiento y, tras superar el embudo y descender unos 300m por la pedrera, nos desviamos hacía el comienzo del canal que da paso a la Gran Diagonal Norte.

Desde lo lejos, parece una pedrera rocosa con demasiada pendiente, pero al ir acercándonos la pendiente parece desaparecer y las rocas dan paso a dos largos pasillos de hierba encajonados entre pequeños cortados de roca por los que el ascenso se hace bastante cómodo. 



Según vamos ascendiendo, comienzan a aparecer los primeros rayos de sol, lo que nos fastidia la idea de ver el amanecer desde la cima y a ello, se suman las primeras sensaciones de cansancio en las piernas, pero esto no impide que una hora más tarde volvamos a coronar la cima del Espigüete en lo que va de día. Esta vez, con la luz del día, paramos algo más en la cima pero tampoco demasiado ya que el viento desagradable sigue soplando fuertemente.



Ya solamente queda un par de bajadas y una última subida para dar por finalizada nuestra “integral del Espigüete”. No lo demoramos más y comenzamos el descenso por la cara Oeste. Nuestra idea inicial era descender por la arista Noroeste, pero optamos por destrepar la Canal Oeste para ganar algo de tiempo y acortar algunos metros..

Aquí tenemos que andar con cuidado, ya que nuestro compañero de aventura se queda por la parte alta y nos da miedo que se ponga nervioso y nos tire piedras desde arriba.

No nos lleva mucho destrepar la canal y enseguida estamos en la pedrera de la cara Oeste, la cual atravesamos en pocos minutos para alcanzar el pequeño collado “donde pican las diez”. Aquí, el sol calienta con fuerza y aprovechamos para picar algo antes de subir por la Grieta Suroeste.

Trepadas sencillas, al principio por placas tumbadas y luego por bloques de roca, que nos conducen hasta la “seta” de la cara Suroeste, donde metros más arriba nos está esperando nuestro nuevo amigo Sultán. Unos últimos metros más de cresta y llegamos por 4ª y última vez a la cima del Espigüete 6 horas después de haber salido del parking por la mañana. Ahora comienza lo duro, descender por la cresta Este con el viento incómodo que sigue soplando.





Vamos librando el viento resguardándonos en la roca por la cara sur todo lo que podemos, lo cuál hace que bajemos a una de las cuevas que hay en mitad de la cresta. Tras trastear un poco y buscar un par de geocaches, seguimos el descenso para llegar al parking 8 horas después de haber comenzado de madrugada.
  


Hemos hecho las 4 caras del Espigüete por 8 vías distintas (Cara Noreste, Canal Suroeste, Pedrera Sur, Corredor Norte, Gran Diagonal Norte, Canal Oeste, Grieta Suroeste y Arista Este) en el día, algo que teníamos en mente desde hace tiempo.

Sin lugar a dudas, una actividad curiosa, pasando por lugares que cuesta creer que estén en esta mole de roca caliza, donde nos ha acompañado la climatología y sobretodo una compañía de lujo para completar esta aventurilla que, a pesar de no tener una gran distancia en kilómetros, se aproxima a los 4500m de desnivel acumulados repletos de emociones, formaciones, panorámicas y recuerdos.
Y qué mejor manera para celebrar el vigesimosexto aniversario de la primera ascensión de Vidal a esta mítica cima de nuestra querida Montaña Palentina que hacer las 4 caras en el día.


DIFICULTADES DE LAS VÍAS
Cara Noreste
P.D.+
Canal Suroeste
P.D.
Pedrera Sur
F.+
Corredor Norte
P.D.
Gran Diagonal Norte
P.D.
Canal Oeste
P.D.
Grieta Suroeste
P.D. (III)
Arista Este
P.D.
  
* La dificultad de las vías han sido extraídas de la Guía de la Montaña Palentina (Curavacas y Espigüete). Capitulo de la guía correspondiente a la introducción de Espigüete. ] © Tente Lagunilla y Vidal Rioja. http://www.arasdelcielo.com/espiguete/

Puedes consultar y descargar el track en el siguiente enlace:



  CROQUIS DE LAS VÍAS





Texto e imágenes: Vidal Rioja y Luis Crespo. Octubre 2018.

sábado, 6 de enero de 2018

Cueto Fontún

Ubiña se resiste y viendo la meteo para hoy, optamos por acercarnos hasta Fontún de la Tercia ya que dan bastante mejor tiempo y desde aquí ascender al Pico Machacado o Fontún.

Aparcamos en el pueblo y junto a la fuente, existe un cartel marcando la ruta del Cueto Fontún. Cruzamos el puente que hay junto al cartel para tomar una cómoda pista en dirección al collado de Gete que nos conduce hasta una instalación ganadera, en la cuál nos desviaremos en dirección a la Peña el Gallo donde pasaremos muy cerca de impresionante pared vertical de ésta peña y de la Pirámide Central del Fontún.


Por senderos bien marcados, llegaremos a La Carva, donde a pesar de ver cerca las paredes que conducen a la cima del Fontún, nos espera una larga canal herbosa que nos conduce hasta un collado donde poder hacer una parada y disfrutar de las vistas, aunque nosotros esto último nos lo saltamos, ya que estaba levantando la niebla y no podíamos ver nada más allá del collado de Gete.


Desde aquí, apenas unos minutos de ascenso por una ladera para enlazar con la arista cimera y llegar a la cima del Cueto Fontún.
 

Nos da tiempo a hacernos unas fotos antes de que la niebla cubra toda la zona de la cima otra vez. La idea desde aquí era ir hacia la cima del pico Machamedio, pero con la niebla metida y la roca mojada al igual que en Ubiña la Pequeña, pero tenemos que desistir y volver a bajar por el mismo camino por el que hemos ascendido.


Un mapa de la ruta
  

Puedes descargar el track de la ruta pinchando en el siguiente icono:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/cueto-fontun-desde-fontun-de-la-tercia-21893163

Peña Ubiña la Pequeña

Volvemos del Desfiladero de las Xanas y al llegar al refugio a Torrebarrio sigue lloviendo. Consultamos la meteo para el día siguiente y las posibilidades que tenemos por la zona para poder decidir que hacer finalmente.

Parece que la previsión ha mejorado algo con respecto a la mañana, pero no mucho. Al menos no dan agua hasta la noche y el viento parece que no va a ser muy fuerte por lo que nos decantamos por ir a Ubiña la Pequeña.

Con las mochilas llenas de material, ya que no sabemos lo que nos vamos a encontrar allí, comenzamos a caminar por los caminos llenos de barro. Caminos que al poco se convierten en senderos entre las praderías que van discurriendo muy cerca de la base de la pared sur-suroeste de Peña Ubiña y quenos conducen hacia el collado El Ronzón. En este tramo ya comienza a aparecer algún que otro nevero, pero aunque por momentos parecen que están duros y que se puede caminar por ellos sin hundirse, segundos después al hundirse hasta la rodilla en ocasiones nos devuelve a la realidad. Si que es verdad que a medida que vamos ganando altitud, la nieve va estando más compacta, dura y se ve algo más, aunque se puede evitar pisarla ya que son neveros aislados.


Desde hace rato, la niebla lo vuelve a cubrir todo y domina el entorno, pero a pesar de ello, en las cercanías del collado El Ronzón aparece ante nosotros por primera vez en lo que va de día Peña Ubiña la Pequeña e incluso parece que va a despejar. La alegría se desvanece pronto ya que apenas unos minutos más tarde, la niebla vuelve a cubrir todo con su manto blanco, devolviendonos a la realidad de golpe.

No tardamos en llegar a El Ronzón, y justo en la mole rocosa que hay en el centro del collado, aprovechamos para utilizarlo de parapeto. Momento para abrigarse y beber un poco de té caliente. Desde aquí apenas nos quedan unos metros para la cima. Proseguimos hacia el pico Solmicho (1998m), para franquearlo cerca de su cima y llegar a la Collada Solmicho

Por delante nuestro, una ladera por la que los senderos van discurriendo hacia el Alto de Rosapero y en los que de vez en cuando aparecen pequeños neveros aislados. El viento ha comenzado a soplar con fuerza y la niebla cala como si estuviese lloviendo. Estamos cerca de la cima asique optamos por continuar, pero un resalte de roca mojada y con una buena caída al lado hace que retrocedamos unos metros para tomar otra canal que hemos visto en la subida. Salimos por delante del resalte que nos bloqueaba el paso y problema resuelto. Pero, tras unas viras de roca mojada llegamos a un tramo de cresta aérea con bastante patio y que, al igual que el resto de la roca se encuentra mojada y las ráfagas de viento han aumentado notablemente. Por eso, a escasos 100m de distancia de la cima tomamos la decisión de no trepar por la roca y comenzar el descenso hacia el collado. Metros con algún que otro destrepe por roca en los que hay que tener especial cuidado ya que, preciasamente en estos lugares es en lo que una caída no sería el mejor sitio. Pero con paciencia volvemos sin ningún problema hasta la Collada Solmicho, desde donde descenderemos casi sin parar ya hasta las cercanías de Torrebario.


Como si el tiempo se riese de nosotros, llegando ya casi al pueblo, comienzan a salir algunos rayos de sol de entre la niebla, pero recaen sobre todo encima de Torrebarrio mientras que la niebla parece seguirnos ya que según vamos andando viene detrás nuestro cubriendose cada vez más la montaña.


Antes de llegar al pueblo, aprovechamos para mirar la meteo nuevamente, ya que tenemos noche reservada en el Meicín, pero no queremos ir hasta allí para pillar condiciones como las de hoy en las que hay que tener cuidado con la roca y los pasos expuestos que en verano no implicarían complicación alguna. Todas las páginas que miramos dicen que el tiempo empeora, bajan las temperaturas y en Ubiña dan rachas de viento de hasta 90km/h, por lo que optamo por avisar al refugio de que no vamos a ir y quedarnos otra noche aquí, y así poder hacer algo de vuelta a casa en alguna zona que den buen tiempo, o al menos que no llueva.

Desfiladero de Las Xanas (Asturias)

Nos desplazamos hasta la localidad leonesa de Torrebarrio, donde dormiremos en el refugio que tiene la Federación Gallega allí, con la intención de hacer algo por la zona de peña Ubiña, pero parece que esta cima se nos resiste.

Lleva lloviendo todo el día y no tiene pinta de parar, asique tras mirar alternativas, optamos por cruzar el puerto Ventana e ir hacia la vertiente asturiana. 

Llegamos a Proaza, donde paramos a tomar un café y que impredecible es el tiempo en montaña... en esta vertiente hace 20grados, sol y nada de agua, asique perfecto para disfrutar del Desfiladero de las Xanas.
 
 
 
 

Tras un bonito paseo, llegamos hasta la iglesia de S. Antonio, a las afueras de Pedroveya. Aquí la ruta finaliza y hay dos opciones, una desandar el desfiladero por el que hemos venido, y la otra, la que ya conocemos y siempre hacemos en esta zona, es continuar hasta Pedroveya, para atravesarlo y tomar un camino que nos conduce al pueblo de al lado: Dosando.

Al salir de Dosango, continuamos unos metros por la carretera, para al poco enlazar con otro PR, la ruta Valdolayés.


Al final, el "plan b" no estuvo nada mal y por lo menos pudimos caminar por el monte sin mojarnos nada. De vuelta a Torrebarrio, aprovechamos para parar en la zona de Teverga para ver los entornos de Cueva Huerta. Pero con la llegada al puerto de Ventana y cambiar de vertiente vuelve también el mal tiempo y el agua.