jueves, 10 de julio de 2014

Huyendo de las lluvias de la Cordillera. Pico la Miel (La Cabrera)


Agua, agua y más agua, asique nada, nos toca dejar el Espolón de los Franceses a Peña Vieja para otra ocasión. Cansados de no poder hacer nada por la lluvia, miramos el tiempo y decidimos irnos a la Cabrera, al Pico la Miel.

Quedamos con Sergio en Aranda y desde allí vamos a la Cabrera. Una vez allí, vemos que delante nuestro solo hay una cordada en el parking y que cuando llegamos al pie de vía nos les volvemos a encontrar. Van a hacer también la vía Ezequiel (V-, 150m), pero nos dejan pasar primero ya que dicen que ya escalaron ayer y hoy están de relax.

Tras agradecerles el que nos dejen meternos en la vía nos preparamos para escalar. Gonzalo hace los  honores y empalma los dos primeros largos. El primero discurre por una fisura que se protege bien, con alguna chapa por la parte de fuera pero que pueden crear muchos roces en las cuerdas, el segundo sale desde la repisa donde esta la reunión y sale por una canal que al principio tiene un paso entretenido que obliga a Gonzalo a emplearse a fondo y que cuando nos juntamos con él nos dice que eso tiene más grado del que marca el croquis (después de mirar otro croquis resulta que tenía razón y en algunos sitios marcan un paso de V-).

Una vez en la reunión me toca el siguiente largo, uno de los que le da algo de encanto a la vía ya que discurre por el interior de una cueva-túnel, protegida por un clavo y que se vuelve a salir por un agujero para dar a una amplia terraza donde se arma la reunión. La cueva, a pesar de tener un grado bajo, buenos agarres y sitios para proteger, está bastante pulida por lo que hay que prestar atención a los pies, no sea que nos de algún susto. Y sobre todo, mucho cuidado a la salida de la cueva ya que las cuerdas rozan con los cantos de los bloques pudiendo llegar a tazarlas. En nuestro caso hicimos un desviador para que las cuerdas saliesen verticales del agujero, aunque con el inconveniente de que el desviador se encontraba prácticamente a la misma altura, pudiendo llegar a repercutir en la capacidad de bloqueo del reverso en caso de caída.

Tras lo roces, empotramientos y frotamientos dentro de la cueva, le vuelve a tocar el turno a Gonzalo, quien se encarga de hacer el que posiblemente sea el largo más vertical, bonito y disfrutón de la vía. Comienza por una fisura encima de la salida de la cueva, para luego poder seguir por una placa a lado de la fisura, o desviarse un poco a la izquierda por un muro de setas, típicos de esta escuela, pero sin posibilidades de proteger, para terminar por un diedro que da a la reunión.

Desde aquí hasta la cima nos queda nada más que un largo bastante facilillo, que básicamente son trepadas y que nos deja en una zona de bloques con bastante posibilidades de armar reunión, y desde los cuales en dos minutos se está en la cima.

Recogemos todo el material (a excepción de mi magnesera, que resulta que se ha extraviado en el último largo) y subimos a la cima, donde corre algo más de viento que en la vía. Tras comer y beber algo nos toca esperar a que llegue la cordada que nos dio paso, ya que les hemos dejado material de reunión y tenemos que recuperarlo antes de bajar.


Con el material de vuelta, comenzamos a bajar por la parte de atrás, y tras un buen rato no hemos visto ningún senderillo que volviese al pie de vía, por lo que practicamente nos toca volver a hacer la aproximación entera. A pocos metros del pie de vía de la Piloto (6a/A0, IV+ oblig, 160m) nos tenemos que parar debido al calor, y estamos un buen rato, ya que a Gonzalo no le ha sentado muy bien el sol y tenemos que decidir si subir a hacer la vía o darnos la vuelta.

A penas tenemos un litro de agua, pero finalmente optamos por subir a hacer la vía. Le toca el turno a Sergio, quien literalmente corre por la vía y al poco tiempo ya estamos nosotros escalando nuevamente. El segundo largo le toca a Gonzalo, quien parece que ha vuelto a la vida y se da prisa en  resolver los problemas que le plantean los diedros de granito. El tercer largo me toca a mi, que hacemos todos rápidamente sin problema antes de llegar al largo clave de la vía.


Nos decantamos por subir por la placa, y tras un buen rato peleando con las chapas y los garbancillos que hay por presas, llego a la fisura que a pesar de ser más sencilla y baja de grado no deja apenas tregua. Un largo disfrutón y mantenido sin duda. Al igual que en el resto de reuniones, seguimos teniendo sombra en los relevos, lo que es bastante de agradecer para los que somos de "muy al norte", como en el pie de vía nos llamaron.


Vuelve Gonzalo a la carga, quien se ventila como si nada el último largo, que apenas tiene un paso “complicado” al montarse a una terraza que lleva a la parte final, donde nos le encontramos en la reunión a la sombra del árbol que hay bajo los bloques cimeros.

Llegamos a la cima antes del tiempo que habíamos fijado como horario de abandono, y esta vez sin pararnos a hacer fotos comenzamos el descenso. Dejamos el material en el coche y nos vamos directos a la gasolinera a por agua fresca y uno refrigerios que nos lo hemos ganado. ¡Hemos sobrevivido a los supuestos "25ºC" que anunciaban!

martes, 1 de julio de 2014

Culera para barrancos

Superada la desidia y con el material recolectado me puse a fabricar la culera para barrancos. El material necesario es básicamente un trozo de loneta, varios metros de cinta plana (tipo las correas de las mochilas, cuanto más fino mejor) y los enganches, en este caso yo utilice 3 para poner en las perneras tambien y poder abrirlas cuando sea necesario. Los enganches de las perneras pueden ser sustituidos por placas fijas para autoajustarlas, aunque pueden ser más incómodas. Aquí van algunas fotos de la culera:





domingo, 29 de junio de 2014

Curavacas por la "Brecha Muerta"

Desde que volvió Sergio de Chile no nos habíamos visto y tratando de juntarnos para hacer algo los días anteriores siempre cambiabamos lo pensado, asique finalmente cuadramos hoy para hacer algo por las agujas de Fuentes Carrionas. Le llamamos para avisarle y como le viene mejor quedar en Osorno volvemos a cambiar la actividad: nos vamos al Curavacas. Aprovechamos entonces para preguntar a Fernando (Pichi) como anda la cosa de nieve por alli, y después de ver las fotos que nos pasa decidimos lleva un piolet y la cuerda de 30m por si las moscas.

No madrugamos mucho y quedamos Gonza y yo a las 8 y con Sergio entre y 30-40. Una vez juntos vamos hasta Vidrieros. Entre unas cosas y otras cuando comenzamos a patear son las 10.30 pasados. Hace calor pero a medida que avanzamos la cima y el cielo se van cubriendo haciendo la ascensión más agradable. A eso de las 12 llegamos al Collado del Hospital, donde tenemos que ponernos una chaqueta ya que ha empezado a soplar el viento. Pequeña parada y a buscar un sitio para comenzar a bajar evitando un nevero al otro lado del collado. Sin problemas conseguimos bajar y poco a poco vamos hacia la Pedrera Pindia mientras observamos con entusiasmo y admiración los grandes paredones y fisuras que recorren esta cara del Curavacas bastante desconocida y poco transitada. 

Collado del Hospital ( o de Cabriles según el mapa)
Bajando del collado
Paredones nada más bajar
En las cercanías de la pedrera se va dejando ver poco a poco la Placa Amarilla, ¡vaya paredón! y cada vez se va viendo más cerca. Miramos hacia atrás y para nuestra sorpresa vemos que viene otra cordada detrás nuestro, y nos empezamos a preguntar por dónde irán a subir. Seguimos subiendo y desde hace un rato ya vemos la Brecha y como nos imaginabamos hay nieve en la vía. Antes de terminar la pedrera cruzamos el nevero y subimos a la placa que va a la derecha de la Brecha.

A la derecha se empieza a intuir la Brecha
La majestuosa Placa Amarilla
Entre trepadas, roca descompuesta y mojada, musgo y alguna terraza  vamos ascendiendo para llegar a la parte alta de la Cola del Curavacas. Breve parada para comer algo y seguimos los pasos de la cordada que sin hacer parada han continuado hacia la cima. 



Tras pasar el nevero y comienzo de las trepadas


Entre laderas y pequeñas repisas de hierba vamos avanzando hasta llegar a la Llana, donde se nos mete la niebla pero no es muy densa. Desde aquí a la cima tardamos poco más de 5min y la cual compartimos con la cordada que ha subido también por la Brecha. Comemos algo, unas cuantas fotos y comenzamos el descenso por el Callejo Grande. Una vez abajo aprovechamos para ir a saludar a la buena gente del Mesón Albergue Curavacas en Triollo, donde casualmente son las fiestas. Saludamos a los amigos que allí se encuentras y tras una parlada tomando algo reemprendemos el camino a casa maquinando nuevos planes para los próximos días.

El Portillo

Foto cima

Foto cima "seria"
Foto cima informal

Pegatina guapa que se puede conseguir en el Albergue

sábado, 28 de junio de 2014

Via Lago de Luna. Peñas del Prado


Tras varios cambios de planes e indecisiones, finalmente optamos por ir a Peñas del Prado a hacer la vía Lago de Luna (240m, D, IV+). Nos pasa a buscar Santi y tiramos hasta a Robla, donde paramos a tomar un café. Con un buen chute de cafeína en el cuerpo vamos hasta el puerto de Arralla dirección a Cubillas de Arbas donde antes de llegar al pueblo aparcamos y repartido el material comenzamos la aproximación.

Llegamos al pie de vía y Gonzalo se decide para darle al primer largo, asique sin problema le dejamos los honores. Tras 30m de IV que comienzan por una placa para transformarse en una grieta  llega a la R1, compuesta por 3 parabolts, de los cuales dos tienen argollas para rapelar. 

L1
Me toca a mí el L2 (40m, IV+), que sale por una placa en ligera travesía hacia la izquierda para enlazar con una fisura, en la que hay cuatro clavos protegiendo el largo. La R2 consta de 2 parabolts con argolla para rapelar también. 
L2
El siguiente largo, que es una travesía horizontal (IV/II) de unos 15m llega a una cómoda terraza donde está la R3 (1spit y 1 parabolt con cordinos) y que le hace Santi, quien nos dice antes de salir que vaya guapo lo que nos espera. Nos juntamos con el y vemos lo que nos decía una placa llena de chapas. La vía sigue en ligera travesía a la derecha y un largo de 60m justos de III+ por una chimenea, pero finalmente Santi nos convence y le dejamos que se divierta un poco. Decidido se mete por la placa que corresponde con dos largos de la vía “Sin aspiraciones a nada” (V+/6a+) pero que pensabamos que era uno solo. Tras 7 chapas  llega a la reunión del V+ pero le decimos que siga y tras algún paso duro se hace el 6a+ y llega a la siguiente reunión, para nosotros la R4 (2parabots con argollas), sobrandole tan solo medio metro de cuerda. Subimos Gonza y yo hasta él, preguntándonos en muchos tramos dónde se ha agarrado.

Santi en el L4
La cuerda que sobró
Gonza preparandose para apretar
R4
Me toca el siguiente largo, que marca 55m y IV+ por una grieta en bavaresa que nada más salir de la R tiene un clavo, después todo está muy sucio y rocas sueltas, hasta llegar a la especie de diedro tumbado que tiene muchas terrazas de tierra. A unos 40m hay un puente de roca con un cordino y 10m más arriba otro puente de roca con cordino y que se puede reforzar, es la R. 

Comienzo del L5
R5
De aquí hasta arriba queda un largo, de IV un poco sucio para pasar a una zona más de roca y trepadas de II y que van a dar a la parte alta donde la R se puede hacer laceando los enormes bloques que hay. 
L6
Llegando a la R6
Una vez los tres arriba, recogemos material, doblamos las cuerdas y vamos a hacernos la foto de cima para ir al rapel (volado) y bajar a la canal que haremos caminando.
Foto de cima
Rápel
A la izq la placa que se curró Santi
Una vez abajo vamos en busca de la vía “Noches de escuela”, pero el croquis que llevamos no es bueno y no conseguimos ubicarla desde el pie de vía. Al llegar al coche miramos la guía de Adrados y resulta que la línea recta de chapas que habíamos visto, y de la cual estuvo Gonzalo debajo, era el primer largo de la vía, asique queda pendiente para otra ocasión.


Más información y croquis de la vía: